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Identidad corporativa, más allá de un logotipo

Identidad corporativa, más allá de un logotipo

Viernes, 12/11/2021


Tal y como explicamos en uno de los artículos anteriores de nuestro blog, la identidad corporativa es la imagen externa que transmite una empresa sobre sí misma a través de una serie de elementos visuales y recursos gráficos. Ofrece información, por tanto, de las características, cultura y valores de la marca y es el primer contacto que los usuarios tienen con ella.

Elementos principales de la identidad corporativa

Muchas veces se tiene la creencia errónea de que la identidad corporativa se conforma exclusivamente por el logotipo de una compañía. Si bien es cierto que este es un elemento clave que la compone, no es el único. La identidad la conforman una variedad de elementos visuales entre los que se incluyen:

Nombre

Es el primer componente diferenciador de una empresa y debe ser atractivo para generar interés. Además, se aconseja que el nombre sea corto y sencillo ya que debe ser claro y fácil de recordar. Por otra parte, si se es una compañía digital se debe tener en cuenta que haya un dominio acorde disponible, mientras que si se trata de una organización con actividad internacional se aconseja elegir un nombre que se adapte a los distintos mercados e idiomas.

Logotipo

Es el elemento gráfico más identificativo de la empresa, por lo que es importante elegirlo adecuadamente. Para ello hay que tener claro qué se quiere transmitir a través del logotipo y cuál es el público objetivo. Y, al igual que el nombre, debe ser sencillo, fácil de recordar y atemporal. Todo el mundo tiene en mente los logotipos de grandes empresas internacionales, como Apple o Coca Cola, imposibles de olvidar.

Tipografía

Debe representar la identidad de la marca y es clave para lograr una imagen visual efectiva. Aunque en un primer momento se puede pensar en elegir fuentes originales y combinar varias, menos es más en cuestión de tipografía. Se recomienda combinar máximo dos o tres fuentes, o incluso escoger una sola y combinar los estilos de la misma. Además, la tipografía debe ser clara y fácil de leer para no provocar fatiga visual.

Colores

La psicología del color ha estudiado y demostrado a lo largo de la historia que cada color transmite sensaciones diferentes, por lo que no debe escogerse al azar. Por ejemplo, el azul aporta seriedad, el rojo transmite actividad y emoción y los tonos verdes se relacionan con la calma y naturaleza, pero también con el crecimiento. En cambio, el blanco, gris y negro son colores clásicos muy empleados por marcas que quieren transmitir prestigio y exclusividad.

Imágenes

Las imágenes se usan en distintos canales corporativos, tales como la web, redes sociales, catálogos de producto u otras publicaciones online y offline. Deben ser coherentes con el resto de la imagen de marca y transmitir los valores de la empresa. Sería ilógico, por ejemplo, escoger una paleta de color en tonos pastel pero unas fotografías oscuras y con colores llamativos.

Beneficios de contar con una buena identidad corporativa

La principal misión de la identidad corporativa es hacer llegar una imagen al público lo suficientemente atractiva y poderosa de una empresa para que esta sea recordada en cuestión de segundos y durante toda la vida. De este modo, cuando un cliente necesite una solución, producto o servicio en un futuro, acudirá a la empresa para satisfacer su necesidad.

A su vez, la identidad corporativa ofrece otra serie de ventajas para las marcas como son:

  • Mejora de la imagen y reputación.
  • Mejora del posicionamiento en Internet y las redes sociales. Una buena identidad corporativa se queda grabada en la mente de los consumidores, quienes buscarán interactuar con la empresa en redes sociales y otras plataformas online incrementando con ello la notoriedad de marca.
  • Diferenciación de la competencia con mayor facilidad, lo que permite incrementar las ventas y realizar otras acciones ventajosas como por ejemplo subir los precios al ser percibida como una empresa de calidad y que genera confianza.
  • Atracción de nuevos clientes. Si se tiene una identidad corporativa atractiva y fiable, se tendrá mayor facilidad para captar el interés de nuevos consumidores.
  • Mayor motivación. Una identidad corporativa trabajada contribuirá a que los trabajadores se sientan más identificados con la organización y a que en consecuencia pongan en práctica los valores y se conviertan en embajadores de marca.

Así pues, la identidad visual corporativa es mucho más que un simple logotipo o un nombre, hay que trabajar en cada uno de los elementos antes enumerados para conseguir que esté bien diseñada. El esfuerzo merece la pena, pues poseer una imagen sólida y atractiva es uno de los intangibles más importantes de una empresa que pueden contribuir a reforzar su éxito.


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