Autora: Anais Mora, Consultora en Asuntos Públicos en IMADES Communication
La revolución digital ha traído consigo nuevos métodos informativos claves en el contexto social contemporáneo. Las nuevas herramientas digitales permiten la posibilidad de alcanzar audiencias antes inimaginables y transmitir un mensaje en la mayor brevedad posible.
En nuestro día a día, esto se traduce en olas de datos e información que penetran en cada persona y, de una forma u otra, moldean nuestro imaginario y percepción del panorama en el que vivimos. Hoy en día existe una mayor sensibilización ciudadana de aquellos problemas que nos conciernen como sociedad y de cómo todos los actores implicados, desde empresas, gobiernos hasta cada uno impacta en el desarrollo de los mismos.
¿Qué se entiende por Asuntos Públicos?
En este contexto, los Asuntos Públicos (AAPP) hacen referencia a todos aquellos problemas y situaciones de interés común para la sociedad: políticas medioambientales, de vivienda, sanidad, justicia, derechos humanos, economía o educación, entre muchos otros. Así, la gestión de los mismos incorpora la participación activa del heterogéneo mapa de actores involucrados en la formulación, implementación y evaluación de las políticas públicas: desde gobiernos, empresas privadas, hasta el impacto de la ciudadanía, ONGs y grupos de debate.
A día de hoy son más las empresas que, con el fin de salvaguardar sus intereses a la vez que contribuir al bien común, albergan en su organigrama un departamento de asuntos públicos para un mejor enfoque. Porque, aunque la misión de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y de la Comunicación Corporativa vaya unida a los AAPP, esta cuestión cuenta con el protagonismo suficiente como para requerir un equipo especializado.
A través de estos departamentos, las organizaciones aplican herramientas específicas propias del sector. Entre ellas, el lobbying o cabildeo se centra en las relaciones de influencia a desarrollar con quienes toman las decisiones para así velar por los intereses particulares de la corporación. Por su parte, el Advocacy, como acción más amplia empleada mayoritariamente por ONGs o asociaciones sin ánimo de lucro, incorpora en su dinámica el intento de influencia y concienciación de la opinión pública hacia determinados temas.
España y la gestión de Asuntos Públicos
En España, la práctica en AAPP no está tan consolidada como en el contexto europeo, donde Bruselas encabeza la carrera regulatoria. Pero es, en todo caso, la trayectoria estadounidense la que se enmarca como ejemplo de incorporación en las agendas gubernamentales y empresariales. Con origen a finales del siglo XIX, la actividad en Estados Unidos cuenta con un marco normativo sólido desde hace décadas. La Lobbying Disclosure Act, de 1995, supuso un punto de inflexión al establecer obligaciones claras en materia de transparencia para los grupos de presión y organizaciones interesadas en influir en la toma de decisiones públicas.
Este enfoque pionero ha marcado el camino hacia una mayor exigencia en términos de registro, trazabilidad y transparencia de la actividad. A nivel europeo, en junio de 2011 la Comisión Europea y el Parlamento europeo establecieron el Registro de Transparencia de la Unión Europea (UE) como una base de datos pública de todos los grupos que llevan a cabo actividades para influir en las políticas y el proceso de toma de decisiones de la UE.
En España, aunque el sector se encuentra en una fase de desarrollo más incipiente, su crecimiento plantea nuevos retos para quienes trabajan en Asuntos Públicos. Entre ellos destaca la necesidad de avanzar en marcos regulatorios claros, el fortalecimiento de los mecanismos de control y la consolidación de la transparencia como pilar de la actividad y, en última instancia, como indicador de calidad democrática.
Public Affairs Summit: un punto de encuentro en el sector
En este contexto de transformación, el pasado 6 de mayo se celebró en Madrid la primera edición del Public Affairs Summit con el objetivo de reunir a los principales profesionales del sector en España. Tras sus ediciones previas en París y Bruselas, la llegada del Summit a Madrid refleja el creciente interés y desarrollo de los Asuntos Públicos en nuestro país, así como su aspiración a consolidarse como uno de los polos relevantes del sector en Europa.
Durante la jornada, se abordaron cuatro grandes ejes temáticos: la transparencia en Asuntos Públicos, la conexión entre Madrid y Bruselas, la integración entre comunicación estratégica y AAPP y el papel de los gobiernos en esta disciplina.
Durante la mesa redonda enfocada en la transparencia, el punto mayor de debate no se centró en cuán necesaria es la regulación común para garantizar una actividad transparente en asuntos públicos sino, en todo caso, cómo esta debería ser y que requisitos deberá cumplir. La duda no recae en la necesidad, sino en cuanto al tiempo de espera, preparación de la misma y formas de comunicarlos. Ante la pregunta “3 palabras clave para definir transparencia” David Martinez García, Director Ejecutivo en Transparency International España, establecía “buena gobernanza, rendición de cuentas de los poderes públicos e integridad en la toma de decisiones públicas”. Coinciden los ponentes en la naturaleza de derecho constitucional de la actividad en españa como método de involucración en la toma de decisiones políticas.
Comunicación estratégica en los asuntos corporativos
Finalmente, se entreve como la integración entre comunicación y asuntos públicos emerge hoy como una necesidad estratégica más que como una opción. Tal y como se evidenció en el Public Affairs Summit, persisten barreras culturales, organizativas y de medición que dificultan su plena alineación. Como señalaba Anna García Sague, Directora de Comunicación y Relaciones Institucionales en Sorigué, “la mayor barrera es cultural”, mientras que Esther Patiño, Directora de Comunicación y Relaciones Institucionales de Mondelēz Internacional Iberia, apuntaba a la disciplina organizativa como factor crítico para su integración.
Sin embargo, cuando esta convergencia se produce, el impacto es claro: organizaciones más coherentes, alineadas y eficaces en su interlocución con el entorno. En este contexto, sin una narrativa corporativa sólida, basada en datos y credibilidad, no existe influencia real. Porque hoy, más que nunca, los asuntos públicos no solo se gestionan: se comunican.




